El Camino Catalán: Tárrega-Balaguer-Monzón

Camino de Santiago 0€ 983 hits

Descripción

Variante Tárrega-San Juan de la Peña:

Tárrega-Linyola-Balaguer (Octubre 2003) y Balaguer-Tamarite-Monzón (Noviembre 2003)

A las 7,15 hemos quedado en la estación de autobuses. Con el tiempo justo cojo un taxi:

- "Bon dia, a la Estación del Norte, por favor".
- ¿Vas a Santiago?" - me pregunta el taxista. Creo que aún no me he despertado-.
- "Sí, ¿cómo lo sabes?".
- Por el palo, y la mochila
- Pero podría ser un excursionista, un mero caminante de GR, ¿qué te ha llamado la atención?
- No lo sé, pero espero que yo, algún dia, también haré el Camino de Santiago .... y pensé que tú ibas a Santiago...

Con este principio, y con lo que continuamos hablando, pienso que voy a tener un buen dia....

1.- ¿VAS A SANTIAGO?

Llego con dos minutos de tiempo. Pocos peregrinos en la puerta del autobús, Asun y su hijo Beto, Luis y Lola y Roberto. Unos no vienen por la amenaza de lluvia, pero si Asun viene, o el meteosat no funciona o va a hacer buen tiempo. Otros por problemas de última hora, pero Marc me había confirmado que vendría.... ¿qué pasa? Se ha dormido!, cogerá el bus de las 10 y ya nos pillará!

Dormitamos en el autobus y llegamos tarde a Tárrega, un fuerte accidente nos detiene. Entreabro los ojos y voy viendo imágenes fugaces de mi Camino Catalán de junio, Olesa, Igualada, Jorba, La Panadella, Cervera ... Tárrega al fin. Aquí llegué con Héctor el 24 de junio pasado, aquí continuo hoy.

Lo primero es el desayuno, el bar, la mesa, son parada obligada, frente a la estación, frente a la primera flecha de "nuestra variante" hacia San Juan de la Peña. Iiremos a ritmo "caribeño" para que Marc nos alcance antes.

Sobre las once, una improvisada oración encomendando nuestro Camino a Santiago, los primeros pasos, la via del tren y la primera flecha que apenas se ve. Ninguno de los "antiguos socios" lleva pintura, salimos del paso con una pegatina pero hay que recular y comprar pintura. Empieza a lloviznar suavemente.

- titititititi..
- chavalita! por dónde entra el camino catalán en Lérida? ¿dónde estáis? ah, sí, ya lo veo, ¿cuál es la próxima etapa?¿cuántos kilómetros hasta Puente la Reina?, ¿en cuántos dias?
- Javi! vente con nosotros el próximo dia!!!
- Tantos caminos por andar... tan pocos dias....

Pintar Camino no es pintar flechas al tuntún. Es pensar en el peregrino que pasará detrás, quizás dentro de tres meses, quizás un dia de niebla que en Lleida suele ser frecuente. Es pensar que esa flecha que ahora ves, no la distinguirías bajo la lluvia. Las pintas en los cruces, las repintas aprovechando flechas antiguas y desgastadas; flechas que ya han sido útiles a otros peregrinos.

Las flechas han de estar estratégicamente situadas, han de ofrecer seguridad. Algunas lagrimean, otras quedan hermosísimas, algunas son de profesional, como una que pinta Asun en un cruce triple.

Me hace ilusión pintar mi primera flecha, lo hago en una piedra, una piedra muy grande que está en el margen derecho del Camino. Con el spray pinto una enorme flecha; siempre la recordaré.

Dejamos atrás la comarca de la Segarra, más árida y con algún mínimo desnivel, y nos metemos en el Plà de lUrgell, cruzado por un canal de regadío, tierras fértiles absolutamente llanas. Sigue lloviznando, el horizonte es una masa grisácea y borrascosa. Si el dia estuviera despejado, veríamos los Pirineos.

Por el teléfono nos llegan noticias de la Plata, Asun y yo hablamos de Camino a Camino con Javi-Marmitako. Asun se emociona hablando con él del cura Blas. También nos llama Jesús, mil preguntas sobre como está el Camino, no es "su" Plata, pero le aseguro que no está nada mal.

Y es que en nuestro Camino hay cientos de pájaros, y vacas y corderos y fuentes y manzanos muchos manzanos con las manzanas caídas,... y la hierba mojada está preciosa. Y lo que más me gusta, y perdonad mi "chauvinismo" es que es MI Camino, pues sigo con la ilusión de salir algún dia de la puerta de mi casa, pasar por esas mismas tierras, pisar las mismas piedras ... y llegar a Santiago.

A los 10 kms. llegamos al cementerio de Tornabous, bordeamos el pueblo. El Tarrós llega inmediatamente, y al poco, La Fuliola. Allí hay un crucero nuevo con un Santiago Peregrino, de corte moderno. También hay bar, hay que reponer fuerzas, aunque no estamos cansados, la excusa es esperar a Marc. Aquí, a la clara se le llama "champú"

La mujer del bar se llama Inés, es el Bar el Portal, mientras nos "enchampunamos" me pregunta:

- ¿Vais a Santiago?
- Asiento sorprendida porque es la segunda vez en pocas horas que a mil kilómetros de distancia de Compostela me hacen esa misma pregunta.
- Yo fui una vez, pero en avión. ¡qué emoción sentí!. Me gustaría ir, pero no me atrevo...

A un kilómetro está Boldú, son cuatro casas y otro crucero, este con más solera, de los antiguos. Me he quedado un poco atrasadilla contemplando ambos cruceros, sigo al tran tran, quiero seguir un rato sola, con mis pensamientos, con mis recuerdos, con mis historias, con mi Camino ....

Me estoy acercando al Castell del Remei, cooperativa vinícola, ermita y residencia de los Padres Franciscanos de la Cruz Blanca que queda un poco separadita. Con Asun comentaremos que nos gustaría venir un dia con tiempo y visitarlos.

Mientras me acerco, moras de todos los colores flanquean mi lado izquierdo mientras que el derecho, el panizo, el maiz, ya está recogido..

El complejo del Castell del Remei está compuesto por una ermita dedicada a la Virgen del Remei (de los Remedios), unas bodegas que me recuerdan a las de Irache, pero con D.O. Costers del Segre y un Gotim muy muy bueno (queda para otra ocasión), un restaurante donde no quieren al peregrino (qué raro) y un Castillo que es la sede de la Comunidad de Regantes del Canal de Urgell (estamos cerquita del Segre), con una placa que nos recuerda que se inauguró en tiempos de "Francesc Franco", es curioso, es la primera vez que lo veo escrito en catalán!, estamos en la Catalunya profunda!

En el pórtico de la iglesia, con una humedad bárbara, comemos. Luis está impaciente, Marc no llega, aguza la vista hacia el horizonte. Comemos nuestros bocatas y compartimos un chorizo picantito, orejones de melocotón, vinito, ...

Mientras estamos poniéndonos de nuevo nuestras mochilas y llamo a Marc por enésima vez... aparece sonriente y feliz, sudoroso, ha recogido un montón de manzanas y se las ha comido, ha hecho fotos ... y con un abrazo, se une a nosotros.

Continuamos dirección Oeste, las nubes permiten ver un tenue sol, permiten mirarle casi con desafío, allí está, redondo, de un amarillo muy pálido, recordándonos hacia donde vamos, hacia donde se dirigen nuestros pasos, no sólo ese dia, sino cada día de nuestra vida....

En el primer cruce no hay ninguna flecha. Hay que seguir de nuevo a la izquierda, y se me ocurre dedicar esa flecha que pinto a Silvia, porque un 22 de enero, el dia que conocí a un montón de peregrinos madrileños, compartimos ella y yo media etapilla de Camino Catalán, compartimos alguna ilusión y alguna agujeta del alma. Creo que se la merece.

Nos faltan 6 kilómetros para llegar a Linyola, y justo al enfilar el Camino que deja atrás la Torre del Remei, aparece antes nosotros la sonrisa, la humanidad, la hospitalidad, la sapiencia personificada; aparece Josep Caba.

2.- JOSEP CABA

Caba, “lo Caba”, es “el” peregrino, “el” hospitalero, por excelencia. Vecino de Linyola, descubrió el Camino o el Camino le descubrió a él.

Cuando sólo cuatro locos como Asun, Santiago, Teo, Quim Farutx .... recorrían el Camino Catalán, él se apresuraba de madrugada en servirles café con leche recién hecho y compartir charlas y veladas camineras.

Cuando la palabra albergue no existía en el Camino Catalán, él la inventó y la ha puesto en práctica. Pero él insiste, en Linyola no hay albergue, en Linyola hay acogida de peregrinos.

En cuanto Josep Caba se une a nosotros, caminamos como las ovejitas detrás del pastor. Es una delicia escucharle hablar de sus Caminos, de sus proyectos, de sus amigos, de la Puerta Santa; .... de historia, nos hace un repaso a la historia de la Corona de Aragón que nos deja boquiabiertos...; de ornitología, así descubro una cigüeña volando, mirlos, patos, ...; de botánica, y aquí cuenta con la inestimable colaboración de Marc ... los árboles “no son” árboles, son álamos, son fresnos, chopos, y no sé cuantos nombres más (debí haberlo apuntado).

Linyola tiene orígenes romanos; debe su nombre a las plantaciones de lino que allí existían. En la fachada de la iglesia, luce una gavilla de esa planta.

Llegó un momento en que no sabía si estaba en el Camino o en una clase de ciencias naturales o de historia... me encantó.

Josep Caba tenía un local para dar cobijo a temporeros agrícolas; con sus manos y mucho cariño lo ha ido adecuando para refugio de peregrinos. Está en medio del pueblo, un pueblo donde el "super" cierra los sábados por la tarde pero te abren si eres amigo de Caba; un pueblo donde el sacerdote va a buscar el sello a su casa porque eres un peregrino amigo de Caba; un pueblo donde en el bar no te cobran porque eres amigo de Caba .... sigo?

En el albergue todo estaba a punto, siete camas, una de ellas de matrimonio; una mesa con siete “asientos”, cocina, nevera, platos, sartenes .... ducha caliente, y pronto tendrá estufita para el crudo invierno ilerdeta. Con ilusión nos pregunta si le damos “el aprobado”, ¿será posible??. Está de matrícula!!! Le digo que le falta el sello; pero hay un amigo que ya le está diseñando uno.

En las paredes blancas quedan un par de pegatinas y una foto del Apóstol que llevaba en mi billetero.

El bar del pueblo es un puntazo. Las paredes de color indefinido, flota una atmósfera irreal, humo de los “caliquenyos” que fumaba mi abuelo, todo es ocre, parduzco, mesas de dominó, calendarios caducados, equipos de futbol locales, paisanos de camisas a cuadros, ojitos pillines, silencios escrutadores cuando entramos nosotros.

El dueño sólo tiene un diente y su sonrisa es de admiración hacia los peregrinos, hacia los amigos de Caba. Como dice Lola, “es auténtico”. Reparte cervezas con ilusión, nos regala cebollas, nos ofrece manzanas (pero sí ya tenemos un cubo lleno!!!), al irnos, aún tiene algo más que ofrecer: “mossa, mossa, vine que et dono una mica de coc”

Asun, Beto y yo vamos a misa. Con nuestras sandalias y chanclas, contrastamos con los lugareños, igualito, igualito que en los pueblos del Camino. Nos gusta una tierna imagen de la Reina de los Peregrinos con el niño en brazos, moderna, de madera pulida, muy sencilla. Del Cristo que domina el altar, mejor no hablar, pero provoca una llamada a Héctor para que nos recuerde un chiste, el de “inriquito”.

La cena es comunitaria, al más puro estilo Camino. Roberto ha traído ceps (unas setas sabrosísimas y muy buenas), y prepara un revoltillo; espárragos y alcachofas; Luis cocina las butifarras (aquí les llaman llonganisses) con judías blancas y jamón; manzanas, coca con chocolate, vinito, orujito .... ¡ qué dura es la vida del peregrino!

Beto se acuesta pronto, le sigue Asun; los restantes nos quedamos a media luz, es la hora de las confidencias, de los recuerdos, de las agujetas del alma.... pasada la media noche, Asun nos llama la atención.... a dormir!... algunos a roncar ... a otros se les atascan las cremalleras a media noche ... pero .... ¡qué bien se duerme!

3.- CAMINANDO BAJO LA LLUVIA.

Nos levantamos un poco remolones, lo primero, mirar por la ventana cómo está el cielo. Parece que no va a llover, deseo que salga el sol.

A las 8,15 nos espera Caba en el bar para desayunar. Asun sale la primera, Roberto, Marc y yo, los últimos.

En la puerta de entrada al albergue pintamos una flecha especial, se la dedicamos a mi compañera de Camino Pilar. Luis comenta que es una flecha importante, porque es la que deseamos ver al final de la jornada, cuando llegamos a nuestro destino. Amarillo brillante, con un poco de curva para entrar en el patio del refugio. Le mando un sentido mensajillo, se emociona, un poco más tarde me llamará.

Desayuno de dulce, gran surtido variado de madalenas, croissants, chocolatinas .... y todo a cargo del hospitalero Caba. El dueño del bar sigue sonriendo con su único diente, "¿volveréis?", "sí, claro que volveremos".

Cruzamos el pueblo, han puesto una señal de tráfico justo encima de una flecha, hay que repintar. Salimos por el cementerio, por muchos pueblos del Camino se entra o sale por el cementerio. Hoy nos quedan pocos kilómetros hasta Balaguer, pero la vuelta será complicada, con dos trenes, algunos hasta tres.

Al poco de salir, empieza a llover. La lluvia de hoy es constante, nos viene de levante y nos pilla más de sorpresa que ayer. Caminamos por el llano, el Plà d’Urgell, el horizonte es gris, las ovejas son reconducidas al redil, nos miran con curiosidad...

Vamos hablando, vamos cambiando de compañero, vamos en silencio, ... con Luis y Lola, comentamos la suerte que hemos tenido en encontrarnos con esta Asociación y poder hacer estas salidas.

Un desvio nos indica la dirección de Balaguer, pero el llano está cruzado de caminintos, de acequias y canales auxiliares del Canal d'Urgell.

Llegamos al Plà de Sant Jaume, al Llano de Santiago, una flecha en un pozo queda dedicada a Ana Berbel.

Cada vez va lloviendo más intensamente, da igual la capa de agua o el goretex de las botas. Los calcetines se empapan y el agua entra en su interior. Pero estoy contenta, el barro apenas se pega, el aire es muy suave, no hace frio, sólo humedad, ... ¿de qué quejarme?? ... incluso puedo jugar con los charcos!

Tras dos horas de marcha, Balaguer ya se divisa, Marc y Josep Caba se han perdido en el horizonte, han puesto la directa. Nos esperan y nos reagrupamos bajo el puente de la autopista, alguien se ha entretenido en pintar un bordón con una calabaza.

Vamos directos a la estación para averiguar los horarios, a las 14,40 pasa el tren, es la linea Lleida-La Pobla de Segur, tres trenes al dia. Todos tenemos hambre, vamos de bar en bar, pero como siempre... al peregrino no le quiere nadie, o están cerrados, o no hay pan.... Al final, en el antiguo Parador Jaime II, junto al Segre, nos esperan las chistorras, el lomo, la butifarra ... eso es un almuerzo!

Entramos empapados, nos cambiamos de ropa y nos secamos como podemos. Montamos un buen espectáculo en el restaurante. Intercambiamos polares, camisetas, calcetines .... y lo más importante, intercambiamos sonrisas y un sentimiento de felicidad común.

En el tren de vuelta ya planeamos la próxima salida. Balaguer-Monzón. Empezaremos cruzando el Segre y de verdad deseo que ninguno de los presentes falte ese fin de semana; los 37 kms. de Balaguer-Tamarite de Litera no han de ser obstáculo para ninguno de nosotros.

Un café en la remozada estación de Lleida y el tren de las 15,30 nos lleva hacia la estación de Sants, los 7 dormimos buena parte del trayecto. En las mochilas, un montón de manzanas; en nuestras mentes, un montón de imágenes, sonrisas y recuerdos que compartir.

4.- DESDE BALAGUER.

Sobre las 9 de la noche del viernes, en la puerta del Hostal Sant Miquel de Balaguer, 10 peregrinos nos damos nuestros primeros abrazos: Asun, Carlos (coche de apoyo), Beto, Luis, Lola, Gregorio, Héctor, Lilou, Nines y yo. Cena entretenida junto al rio Segre, y como siempre, un montón de buenos deseos de amigos peregrinos que no han podido venir..

Durante la cena, celebramos el santo de Beto, y sus papis le regalan un gorrito de "guiritex", todas las previsiones anuncian que este fin de semana lloverá con ganas. Tras la cena, Carlos, Luis y yo vamos a Monzón a dejar los coches para volver con el coche de apoyo, a Luis le paran los "Mossos d'Esquadra", se olvidó el carnet en casa, y es que últimamente tienen una fijación con él.... Regresamos sobre las 12,30 h. y sólo Lola, Nines y Gregorio se han "dignado" esperarnos; un último brindis por presentes y ausentes y a dormir.

Nines y yo desayunamos un Bollycao y bajamos casi puntuales; algunos tardan un poco más; a Héctor se le rompen las gafas, ... empezamos bien.

Encomendamos nuestro Camino al Apóstol con la oración "de siempre", recuperada a través de internet y pegada en una foto muy especial del Santo. Enfilamos la calle de San Jaime (Santiago, que siempre hay algún despistado que no los identifica). En la Plaza Mercadal de Balaguer están preparando el mercado semanal, hay mucha actividad entre los que preparan las paradas pero ni un triste bar abierto. La salida se hace por la puerta de la muralla del antiguo castillo, un zopetero importante, ¡vaya subidita!

Balaguer, como muchos de los pueblos por los que pasa este Camino, tuvo en sus tiempos un imponente castillo, era tierra de reconquista, era tierra que Carlomagno disputó a los moros, donde las fronteras se reforzaban con fortificaciones en cualquier altozano. Una curiosidad: el príncipe de Asturias, es Señor de Balaguer.

En un crucero roto, nos hacemos la primera foto de grupo y enfilamos dirección norte/noroeste. Se repasa alguna flecha muy descolorida, se marca algún cruce, se desbrozan matojos que tapan aantiguas flechas .... En el pintado se estrenan Lilou, Nines y Gregorio.Tras un par de horas de pistas de tierra, llegamos a Castelló de Farfanya.

En un local social, sólo sirven bebidas, se agradece cualquier cosa calentita. Luis hace de hospitalero, va a comprar pan y como va bien provisto de embutidos varios, nos prepara unos fantásticos bocatas. Al festín se nos unen capi y Montserrat que empezarán unos kilómetros más allá y serán nuestra avanzadilla para la recepción "triunfal" en Tamarite de Litera.

Otras dos horitas y llegaremos a Algerri. Voy charlando con Nines, Luis, Lola (como siempre... qué fácil es compartir con ella las agujetas del alma.....), y al móvil, Javi desde Madrid, Jesús desde Cádiz, Ramón desde Segovia .... éste con el mapa en la mano, nos situa en nuestro Camino rumbo a San Juan de la Peña, en nuestro Camino a Santiago ... Todos nos pregutan por la lluvia, ... no, de momento no llueve .

Algunos campos ya están arados; otros, abandonados...; muchos frutales: granados, manzanos, perales y sobre todo melocotoneros. ¡Estos sí que están bonitos! Sus largas hojas se han secado y ofrecen unas tonalidades del oro al anaranjado que me gustan mucho. No tengo máquina de fotos pero no me hace falta, esos campos quedan grabados en mi retina.

Lola y yo llegamos a Algerri, en el bar, único bar del pueblo, esperamos al resto. Allí nos dan alcance Santiago y Marc con Josep Caba, el hospitalero de Linyola que ha venido a saludarnos y ha caminado desde Castelló con Marc.

Durante las dos últimas semanas la espalda me había vuelto a doler bastante; al principio camino con un poco de prevención, pero a medida que van cayendo los kilómetros, me voy dando cuenta de lo bien que le sienta la mochila a mi espalda y sin ninguna dificultad, me encuentro en Alfarrás con Santi y Lola; los primeros 25 kms. han caido tranquilamente, he disfrutado del paisaje y de la conversación.

Preparamos la intendencia en "Casa Torrente" (no confundir con Santiago Segura), y finalmente llegan todos a comer; al poco, se nos une Pep, un amigo de Marc con 6 ampollas en un solo dedo; y Roberto.

Como siempre, nos pierde la mesa; dos horas y media de restaurante son demasiadas horas cuando aún faltan casi 15 kms, y estamos en noviembre. Asun le pide a Roberto que le acompañe por la carretera, quiere evitar la incertidumbre de la oscuridad en el Camino pero sufrirá igualmente con los coches que le vengan de frente.

Antes de partir, recibo una clase magistral de Roberto. Me ha traido una vara de avellano, muy, pero que muy larga. En el restaurante nos hace una demostración de cómo utilizarla; especialmente, del juego de muñeca.

Nos despedimos de Beto; Carlos le acompaña a Lérida para coger el tren, el domingo hay elecciones y él está en una mesa electoral.

Al salir de Alfarrás, se sigue un poco por la carretera, hasta que se cruza el Canal de Aragón-Cataluña, ya estamos en Huesca!

El Camino discurre entre frutales, cabañas y granjas. Sigo ensimismándome con los melocotoneros secos; es la imagen, MI imagen de estos dos dias.

Sigo adelante con Santiago, haremos solos los 10 kms. que nos faltan hasta Tamarite. En algunos tramos el Camino es un barrizal, pero caminamos ligeros, bueno..... él no camina; él levita. Santi es un enamorado del Camino, siempre tiene alguna historia, alguna anécdota que contar. Marcó por primera vez ese Camino, se diría que conoce cada piedra, cada recodo del canal, cada árbol, ... con él descubro nidos de pájaros, cerezos, almendros ...

Con él, escucho el silencio de la naturaleza cuando se va a dormir. En esos 10 minutos previos al anochecer, los pájaros se duermen, el viento se calma, ni un susurro entre las hojas de los árboles, los perros se callan, ... silencio, .... silencio absoluto.... sólo nuestros pasos al pisar las hojas... ni siquiera los bordones hacen ruido....

De noche, los múltiples charcos del Camino parecen los pedazos de un espejo roto desparramados por el suelo. Cuando los pisas, parece que tengan que crujir en lugar del ligero chapoteo que se escucha.

Pasamos por la sombra de la ermita de San Roque, cerrada a cal y canto, no llevamos linternas, pero nuestra vista se habitua a la cerrada oscuridad de la noche; un par de kilómetros más y a las 7 en punto, Santi y yo entramos en Tamarite de Litera.

5.- EN TAMARITE DE LITERA.

El albergue de Tamarite está situado en la planta baja de las antiguas escuelas; hay camas para todos, mantas, incluso sábanas y almohadas para quien quiera. Un cinco estrellas con duchas a cuatro chorritos.

Nos acomodamos a medida que vamos llegando y compartimos frutos secos, ampollas, masajes.... Tengo la primera ampolla de este año, es una señora ampolla. Me acuerdo de forma especial de Pilar; no es que sea masoquista, pero casi casi me alegro de compartir algo más con ella.

Alguien dijo que sólo salen ampollas a los que tienen malos humores que sacar ... quizás ... ¿quién sabe?

Capi y Montserrat han organizado en un restaurante una opípara cena a precio peregrino en la que no falta de ná. A la cena se nos unen todos los peregrinos conocidos de Tamarite. Mención especial merece la presencia de Luis Perat; a él y a su amor al Camino se debe que el albergue exista y se encuentre en tan óptimas condiciones. Las "tamaritanas" Bea y Bene también disfrutan con la cena; pero la que mejor se lo pasa es Mª Pilar la concejala de Turismo; sentada entre Héctor y Roberto, recibe información a raudales y no se arrepiente en absoluto de haber colaborado activamente en la rehabilitacion del albergue. Al contrario, nos pide que le mandemos peregrinos y que hagamos lo posible por fomentar ese tramo del Camino.

Ya en el albergue, Luis y Gregorio sacan las petacas que traían consigo, y se montan unos carajillos de órdago... ¿alguien sabía lo que estaba bebiendo???

Sigue el consabido ataque de risa y Roberto que no para de contar chistes. Yo les avisé.... mira que me da el ataque.... pero nada... ni caso... Desde el otro lado de la pared, de repente, empiezan a sonar fuertes golpes..... ¿serán truenos?, ¿será un fantasma? ¿será el espíritu de algún peregrino vagando por tierras solitarias? ... No, sencillamente es Asun que teme que mañana se nos peguen los sacos y no nos levantemos al toque de diana....

Pero nos levantamos, nos levantamos todos; algunos con cara de pocos amigos... pero la idea de un sabroso chocolate con churros nos endulza el despertar.

Desayunar en "la churrería" es un clásico, y las tradiciones hay que mantenerlas. Llueve a cántaros mientras cruzamos el pueblo, el bar está lleno de cazadores que nos auguran lluvia para toda la jornada.

Pep ha decidido quedarse, sus pies no le permiten seguir. Algunos se plantean si tirar p'alante o no.... quedan unos 22 kms sin nada, absolutamente nada entremedio. Todos seguimos. Nines me recuerda que no he leido la oración de la estampita; como la llevo muy bien guardada, improviso y le pido a Santi que nos resguarde de la lluvia. "Dit i fet", en cinco minutos para de llover e incluso al llegar a Monzón ya lucirá el sol.

6.- HACIA MONZON.

Abandonamos Tamarite por el cuartel de la Guardia Civil, su aserradero y alguna industria. El polvo del camino ha sido sustituído por barro, barro resbaladizo que provoca que Gregorio haiga una caida de lo más espectacular, como charlot pisando una piel de plátano. Se lo toma con muy buen humor.

Seguimos el canal Aragón-Cataluña, unas compuertas me recuerdan el Canal de Castilla al entrar en Frómista, afortunadamente no hay mosquitos. Pilar y Ana me han pedido que pinte una flecha por su amiga Angela, la pintaré en uno de los puentes que cruza el canal.

El grupo se estira, sobre todo al subir un alto importante donde hay un cruce de pistas. Hemos de seguir recto, siempre hacia el Norte/Noroeste. A nuestra izquierda nos queda un campo de calabazas; el Apóstol nos las ha puesto allí, (soy tan rata de ciudad que nunca había visto una cucurbitácea en la mata....) Entramos en una pequeña discusión sobre si es robo, hurto o aceptación de regalito... yo me llevo una.

El cielo está plomizo, frente a nosotros, negras nubes nos avisan del tormentón que nos puede caer al llegar a Monzón. Pero ya hay suficiente agua en el suelo como para preocuparme antes de hora.

Camino alternando largos silencios y conversaciones con Santi y con Asun. Nos hemos distanciando un poco del grupo; limpio los hierbajos que cubren alguna flecha, y como la pintura ha quedado un poco más atrás, indico con pegatinas los cruces más dudosos.

Un alto en el Camino para comer un poco de fruta; a la espalda le va bien descansar de mochila un ratito. Un poco más y el Castillo Templario de Monzón se divisa en lontananza. Hay un punto desde donde detrás del castillo, aparece el altozano de Berbegal, la vista es preciosa; la foto queda en mi retina grabada; además, las nubes negras han desaparecido y un tímido sol empieza a asomar la nariz.

Los últimos 5 o 6 kms. son de asfalto, dejamos atrás unos viveros, la via del tren y por fin, entro en Monzón; con Santi habíamos planeado una visita al Castillo, pero ya no nos da tiempo, son las 2 menos cuarto, han sido cinco horas de Camino, intensas, bonitas, ha sido un dia más en mi Camino Catalán.

La charla de la comida, genial; la sobremesa, mejor; y el cafelito en La Panadella, ya de vuelta, insuperable.