Camiño Portugués: El Camino desde Porto hasta Ponte de Lima.

Camino Portugués 0€ 3256 hits

Descripción

(Diario de peregrinación envíado a una lista de correos del Camino de Santiago en Internet. Fernando Pazos, peregrino valenciano, es hospitalero y miembro de la Asociación Galega de Amigos do Camiño de Santiago).

 

Hola lista, que tal todos.

Pues por mi parte francamente mal, pues salí con la hermana de mi esposa, con mi cuñada Mª Cinta de Oporto el día de San Marcos 25 de Abril (Feriado en Portugal por la conmemoración de la Revolución de los Claveles), y por unas ampollas impeditivas en un pie de mi cuñada (que le aconsejó el médico no continuar so pena de tendinitis) tuvimos que finalizar el Camino en Ponte de Lima el 27/28 de Abril.

No obstante, os relataré este trayecto de El Caminho en Portugal, que es "una pasada", con consejos y direcciones para allanaros la ruta si vais por esta zona.

A mí, se me queda mal sabor de boca pues ya se sabe, si vas con alguien al Caminho (y más si es tu cuñada pequeña), tienes que amuelarte y dejarlo para otra vez. No tardaré en acabarlo desde Ponte de Lima (siguiendo las indicaciones de José Antonio de la Riera, quién "redescubrió" el Caminho Português desde Ponte de Lima a Santiago).

Para hacerlo "legible", voy a ir por etapas en mensajes de correo electrónico separado por tramos.

 

1.- VALENCIA/VIGO/OPORTO:

Desde Valencia (España), Mª Cinta y el que suscribe llegamos a cenar con los tres "facedores" del Caminho Português, con Riera, Juan y con Manolo de la AGACS en la Taberna de Paco, junto a la ría de Vigo cerca de Redondela.

Pulpo y chocos, para acabar con un licor café que quitaba el hipo.

A pesar del ofrecimiento a Mª Cinta de un histórico bordón que había pateado caminos con el mismísimo Padre Valiña, (una joya en manos de Riera), Juan ofreció un palo tipo esquí de los que se recogen y que dada la estatura y peso de Mª Cinta, lo tomó, con la obligación de devolverlo.

A la mañana siguiente desde Bembrive/Puxeiros, sobre la ciudad de Vigo, mi hermano Vicente nos llevó a Cinta y a mí a Oporto por la autopista.

El tiempo no era nada prometedor, sólo se veía una cortina continuada de agua de lluvia que caía sin cesar desde Valença do Minho, la ribera del río Labruja, en el Valle del Neiva y en el Valle del Lima hasta Oporto.

Previo a la salida, hicimos la obligada visita al café MAGESTIC, de Oporto, en la Rua de Santa Catarina 112, café donde se dice que tramaban las conspiraciones en la segunda guerra mundial, y que vale la pana visitar. Fijaos en sus techos, espejos y ese ambiente que lo envuelve todo. Aviso a los navegantes, el oporto que fabrican para éste establecimiento es muy bueno, aunque se paga, pero vale la pena.

Desde allí subimos a la Catedral, la Sé, para iniciar nuestra singladura, donde hay una preciosa vista (su hubiera habido sol...) del Río de Oro, el Douro, nuestro Río Duero, junto al que hay multitud de licoreras de licor de oporto anunciadas con el velamen de veleros y barcos vikingos en el río atracadas frente a cada marca comercial.

El puente de hierro sobre el Douro, une Porto y Gaia, donde los paisanos al grito de PORTO-GAIA, se reunieron en ejercito para combatir a los musulmanes y bajar hacia el sur ganando ciudades con la intervención de Santiago Matamoros a favor de los los cristianos.

De ahí, PORTO-GAIA, viene el nombre de la actual PORTUGAL.

 

2.- OPORTO/VILARINHO –sin lugar donde dormir-:

La Etapa es urbanita con mucho asfalto y bajo la lluvia, y con las capas de agua se hace algo pesada.

El recorrido seguido por las calles de Oporto fue el siguiente:

Llegados a la Sé de Oporto (que estaba cerrada) salimos por las escaleras da Sé hasta Rua Escura, Rua da Bainharia para ir a Rua da Ponte Nova y seguir por Rua do Ferraz, torciendo por Rua da Vitoria hasta la Travesera do Ferraz, se recorre la Rua Campo dos Mártires da Patria (junto al Parque Cordoaria -que era el extramuros de la ciudad de Oporto y desde donde se puede ver la Torre dos Clérigos de la invicta cidade; puedes visitar -si esta abierta- la Igreja do Carmo) y se sigue por el Largo do Profesor Abel Salazar donde torciendo a la derecha empiezas a recorrer la Rua Cedofeita (calle larga y comercial de Oporto que va cambiando de nombre en su dirección norte).

La Rua Cedofeita (que es el nombre de la antigua población vecina a Oporto, hoy integrada en ella) pasa a llamarse Barao de Forrester y tras recorrer unos 500 metros se pasa a llamar Rua de Nove de Julho, al final la calle hace un giro a la izquierda en ángulo de 225º, pero aquí hay que seguir recto, cruzar la Rua Constituçao para tomar la Rua de Freire de Andrade en dirección a Rua Exercito Libertador (la oblicua de la izquierda); se continúa por Exercito Libertador pasando a llamarse Rua do Carvalhido, se continúa la misma calle que pasará a llamarse Rua do Montes dos burgos cruzando sin peligro por debajo de la vía rápida llamada Cintura Interna. Se sigue por ésta calle hasta cruzar (ojo con semáforos, hay algo de peligro) la Estrada de Circunvalaçao.

Se sale del Gran Oporto para pasar a los barrios extra radio y empiezan las flechas amarillas.

El Caminho está bien señalizado y va coincidiendo en tramos con la GR 11 (Cabo de San Vicente –Santiago de Compostela-San Petesburgo).

Al cruzar las Estrada de Circunvalaçao, estas "hasta las narices" de ciudad, pero empiezas "a ver verde" cuando tomas la dirección a Sao Mamede.

Pasamos por las freguesías (Padrao da Legua, Custoias, Gondival) y se llega en los suburbios a Araujo e Custio. Aquí hay dos posibles caminos, sigue las flechas amarillas (y no la GR 11). En Araujo verás un cruceiro. Desde aquí cogimos la Rua Sousa Prata y descendimos hacia Puente Barreiros.

Al parecer los dos posibles Caminhos coinciden con el antiguo trazado de dos calzadas romanas, la y la (por la que decidimos continuar).

Cruzamos el río Leça por el Puente Barreiros puente romano (llamado Da Azenha), salimos por la Rua do Pinhol y de Rocamonde, viendo la Quinta de Santa Catalina.

Llegamos a Real (donde se puede ver la vía romana ), se sigue la Rua Real y continuamos por la carretera de viene de Maia hasta la capilla de San Antonio por la Rua José Moreira da Silva.

Nos encontrábamos ya en Da Guarda. Fuimos por la Rua Adelino Amaro da Costa para llegar a Gemunde, y tras atravesar la carretera (que une Ermesinde con Pedras Rubras) te encuentras en un polígono industrial (sigue las flechas amarillas y el empedrado y no te perderás).

Pasas Outeiro y Barranha (donde sigues las indicaciones hacia Vilar de Pinheiro), cruzas el lugar de Padinho que te lleva a Vilar Do Pinheiro donde ya "el verde" a ganado al asfalto y empiezas a andar por empedrados de calceta portuguesa, en Vilar do Pinheiro, paramos en el Café de Gonzalo, que al parecer era el único en la zona que sabía de peregrinos y del Caminho de San Tiago (como lo escriben los lusos), aquí compramos unos bocadillos para después comer. Pasamos junto a Lameira para llegar a un Mosteiro (Monasterio) cerca de Vilar do Pinheiro, estilo manuelino (que estaba cerrado -día fechado 25 de Abril-). En su zona verde comimos con el ruido de fondos de la N-13.

Pasando el Ponte Do Padrao y siguiendo la vía Karraria (flechas amarillas que tienen el contrapunto como camino de vuelta pintado en flechas azules -pues son las que llevan a Fátima-).

El Camino ya transcurre por zona más rural que urbana, pasas por Giao, por la pedanía de Rochio, y después Vairao ya por zona completamente rural con paisaje verde, y en nuestro caso con fuerte lluvia y viento.

Finalmente llegamos a Vilarihno, donde creíamos que íbamos a encontrar descanso a nuestros pies y mojadas ropas. Al cruzar la carretera (ojo no hay semáforos aunque es dentro del pueblo), nos encontramos en medio de Vilarihno y mucha gente en la Iglesia, al acercarnos con el fin de preguntar por la pensión, hostal o lo que fuera, los cariacontecidos vecinos (ya que había un entierro), nos dijeron que no había nada para dormir en Vilarihno, y nos tocó seguir andando, llevábamos unos 27 kilómetros.

Si vais por la zona, que se os vea bien que sois peregrinos y con la viera en el pecho, pues pueden tomaros por vagabundos en otro caso o turistas "de mochila" y en la zona no está bien visto.

En Portugal hay una hora menos -como en Canarias-, y puedes caminar en ésta época hasta las 21,30 hora española.

 

3.- VILARINHO-sin sitio para dormir-/ SAN PEDRO DE RATES:

A pesar de la lluvia y el cansancio, no hubo "más narices" que continuar, y poniendo un pie detrás del otro, salimos por la Rua Fontedeiros de Vilarihno para llegar al Ponte do Ave o de D. Zameiro para cruzar el río Ave.

Aquí quiero hacer denuncia expresa a quién corresponda, el Ponte do Ave está en ruinas, es muy peligroso pasar por el puente, uno de los ojos está derrumbado y hay que pasar sobre el río Ave por un trozo en pie del puente del ancho de unos 30 cm, con el peligro de resbalar (más si llueve a cántaros como el 25 de abril) y caer al río.

Además, otro de los ojos del puente está en franco peligro, pues empieza a haber agujeros en el paso del puente que en cualquier momento puede desmoronarse.

Tras cruzar el Ponte do Ave, sales a la Capilla de Nuestra Señora de Ayuda (que se necesita para pasar el puente con una intensa lluvia).

A lo largo del Camino nos encontramos con unos "nichos" (alminhas) como los de las Estaciones de los Calvarios, que están destinadas a albergar bien imágenes de Fátima, de Nuestra Señora de Ajuda, de Cristo o de Santos o Vírgenes casi todos en azulejos azules.

Por desgracia para nosotros en ésta zona había un "Rallye" de coches de los 70' que iban a toda velocidad por las estrechas carreteras que andábamos y con una lluvia que iba a menos. Un peligro.

El Camino es precioso, hay grandes propiedades y vas entre muros, pero por carretera, que está estupendamente señalizada con flechas amarillas.

Cruzamos una carretera (la que va de Parada a Famelicao) junto a la Quinta de las Camelias, flores que acompañan en éste tramo.

Llegamos a Bagunte y vimos la capilla de San Mamede (casi todas las iglesias y capillas en su frontal están alicatadas con azulejos de color azul, que me recuerdan los de las cocinas de los años 60, a diferencia de la cerámica portuguesa, y los azulejos del S. XVII y S. XVIII que es preciosa, esos azulejos de frontal de capillas e iglesias, me parecen algo "cutres").

Pasando San Mamede, llegamos hasta la "estalagem das pulgas" era una antigua parada de diligencias a caballo que se denominaba de las pulgas, y que está cerrada. Parece que la Asociación de Amigos del Camino de Oporto quería hacer ahí un Albergue de peregrinos. Hubiera venido bien, pero... no habiendo nada, hicimos una paradita en un barecito (que no tenían "carimbo" -sello-) y tras un café bien calentito y alguna pasta de arroz (la repostería portuguesa es estupenda), y de charlar de "futebol" con unos lugareños (que se sabían la alineación completa del Real Madrid, comenzando –como no- por Figo), continuamos hasta San Simao Da Junqueira. Aquí hay una fábrica de gallinaza por la que se pasa y el olor es insoportable, aconsejo llevar a mano pañuelo so pena de arcada y vomito. De verdad.

Antes de Ponte de Arcos sobre el río Este, se pasa por Barros. Su nombre ya lo indica (y lloviendo como había llovido -ahora solo caía calabobos-) el barro en el camino hizo de las suyas y nos metimos hasta los tobillos; con las botas pesadas y los pies mojados, empezó Santiago a darnos luz y a mostrarnos con tímido sol el atardecer portugués.

No sabíamos a cuanto estábamos de una pensión, hostal u hotel y yo empezaba a barajar la posibilidad de hacer un "vivac" con las capas de agua o quedarnos en el atrio exterior de una capilla o algo así, cuando en Ponte de Arcos, en una casita pregunté a los paisanos y me indicaron que en San Pedro de Rates había una Casa de Matos (una especie de casa de turismo rural).

Por el trazado antiguo del Camino junto a casas rurales vimos con el sol del ocaso sobre las blancas casitas, el pueblecito de San pedro de Rates, y su Iglesia parroquial. Llegamos y antes de nada entramos en la Iglesia, cuya puerta estaba tapada por una colgadura (de las del Corpus Christi) y al entrar en una magnífica iglesia románica (donde se estaba oficiando el Santo Rosario), rezamos dando gracias a Santiago por no tener que dormir al raso y por ofrecernos un crepúsculo soleado que anunciaba un mañana soleado.

Por las bellas calles del Rates llegamos a la Casa de Mattos en Rua Direita nº 240, 4570-458 Rates. Tel 00351252951010, por 30 € una habitación doble acondicionada como un parador nacional (ou pousada), en una quinta de "lavoura".

El problema es que acababa de abrir la temporada y no tenía servicio de cocina.

Tras la pertinente ducha y cambio de ropa fuimos a cenar a un restaurante que se encuentra frente a la gasolinera (bomba), donde pudimos saborear una estupenda sopa de legumes com feijoa, y unos buenos bifes de ternera con arroz y ensalada, para finalizar con unos pingos (cortados), y un licor del que no tomé el nombre, pero un buen espirituoso blanco, seco fuerte, para el descanso del peregrino.

Aconsejo que si vais a hacer el Camino desde Oporto, visitéis la Sé, pero no os "traguéis" la salida de Oporto, son unos 8 a 10 Km de ciudad y barrios extra radios que no tienen ningún sentido, pues como no hay en Vilarinho lugar donde dormir, tenéis que hacer 36 kilómetros (9 más de lo previsto hasta San Pedro de Rates).

Mi consejo: visitar Porto, la Sé, el Café Magestic, el puente sobre el Douro que lleva a Gaia, etc.. pero salir desde Ponte Barreiros o de Araújo.

Lo anterior es como tomar una calle en Madrid e ir andando 8 a 10 Km hasta llegar a Plaza de Castilla e ir hasta barajas por carreteras cruzando autopistas y sin demasiado "valor" para el peregrino y sí peligro de semáforos, y tráfico.

Más lloviendo a cántaros como llovía.

4.- SAO PEDRO DE RATES/BARCELOS:

Amaneció como prometía la víspera, un soleado día. Fuimos primero a ver la villa medieval, de donde era uno de los primeros discípulos de Santiago, se ve una villa con esplendoroso pasado, está bien cuidada, el románico es muy primitivo (protorománico) y la iglesia en los laterales del cuerpo principal están techados con madera, posiblemente la Iglesia antaño fuera sólo el cuerpo central y los laterales quedaran al exterior (como en Villar de Donas). Después fuimos a desayunar frente a la gasolinera (donde sellamos -nos pusieron el "carimbo") y a tomar el desayuno, los consabidos "pingos" -cortado/café con leche- con pastelería (que como ya dije es riquísima en ésta zona de Portugal), a las 8 h. hora portuguesa (9 horas españolas) emprendimos la marcha.

Lucía el sol, el camino nos regalaba la vista con mil tonalidades de verde, y nos mostraba el paso por los pinares (ya con algún eucalipto que va invadiendo el bosque autóctono), bosques, viñedos, campos de cultivo con la hierba del cereal alta; se escuchaban los animales de la zona, que no se dejaban ver, salvo aquellos que cuando El Caminho atravesaba o discurría por la carretera nos mostraba desde puerco espines hasta una especie de jinetas (en Portugal las llaman "Lontras") aplastadas por el tráfico.

Nuestra idea era llegar más allá de Barcelos, pues teníamos sólo unos 19 a 22 kilómetros por delante hasta Barcelos y pretendíamos aprovechar el día soleado y los largos atardeceres.

Multitud de flores amarillas, azules, rojas, violetas, nos acompañaban en el camino que en su primera parte es de tierra.

Así pues salimos desde Rates la Rua Direita hasta pasar la Capella de Sao Antonio, pasando un puentecillo sobre el río Limancinho do Olho Marinho (afluente del Río Este). Se inicia una bajadita hacia el río llamado Da Mulher Morta, donde se inicia un bello valle con el mismo nombre, que sigue entre viñedos cultivados.

Hubo un tramo que bautizamos con el nombre de "Vietnam". El barro se apoderó de todo el camino, con el sol los mosquitos fluían "por do quier", había charcas de aguas reposadas y con verdín que eran un festival para las ranas y los sapos, que iban dando saltos al agua escuchando una especie de chapoteo continuado. El sol lucía fuerte y la vegetación tapaba las flechas, pero hay que seguir siempre al norte con el sol a nuestra derecha (antes de la comida).

En un tramo, tras la salida de un pinar, hay un muro en forma de "V", sobre el que hay viñedos, no sabiendo si había que seguir a la derecha o a la izquierda. Por la izquierda era un barrizal y había charcas que cubrían mi bordón hasta un metro y por el otro lado una subida entre maleza por el que decidimos ascender. Desde lo alto del muro una portuguesa que estaba haciendo labores del campo en sus viñedos nos comentó que daba igual ir por uno que por el otro lado, que llevaban ambos caminos a Ferrado. Ya en Ferrado entramos entre gallos y ocas, y junto a un abrevadero para las bestias, encontramos la Iglesia de Nuestra Señora en la que destaca sobre ella la cruz de Santiago.

El paisaje, ...todo un lujo, y es de ver que hay multitud de casas en construcción: Pero no casitas de aperos y de labranza, sino edificaciones que podrían pasar por pequeñas mansiones.

Para subir al Alto Da Mulher Morta se debe coger -tras pasar la freguesía de Gueral y la quinta do Louredo -amurallada- (siguiendo las flechas amarillas y no la GR 11), la Estrada Nacional 306. Cuidado hay alguna curva con peligro en la N-306, pero en general, el camino se lleva bien. Hay que pasar delante del Restaurante Pedra Fourada hasta el llamado alto de Portela.

La capilla de Pedra Fourada, que es la primera edificación que nos encontramos al entrar en éste pueblo, es de ver que en un lado hay una piedra de base recta y en forma de ojiva, con un agujero redondo en medio del que se desconoce su origen y que da nombre a la freguesía. La capilla es la de Ntra Senhora das Brotas; el cuerpo del altar está chapado con azulejo cuadrado pequeño, "de piscina", de un color azul marino intenso.

Por la carretera –Estrada Nacional- E.N. - 306, se pasa por Goios y Pereira, pasando por la capilla de Nuestra Señora de Guía donde hay una fuente, y en la Parroquia de Pereira, hay un crucero y unas "alminhas" que son los huecos en la pared a modo de Los Misterios de las Estaciones de Los Calvarios, se desvía de la N-306, para tomar el Camino con la calcetada portuguesa.

Hay desde aquí muchos carteles de madera de pino, que indican varios puntos de interés, señalizaban el Monte Franqueira y la Ermita de Ntra Sra de Franqueira donde nos comentó un paisano que el segundo domingo de agosto hay una romería trasladando la imagen de la Virgen desde la capilla de Ntra Sra de Franqueira hasta la "Igreja" Matriz de Barcelos. Nos decía el paisano que hay un mirador que se ve el litoral atlántico más allá de Viana.

En la Iglesia de Carvalhal se celebraba una boda; nos llamó la atención el hecho de que todos los hombres iban ataviados como de entierro (comparando con el que ayer bajo la lluvia vimos en Vilarinho).

Sigue la calzada portuguesa (que muy bonita y que cuando hay barro vale la pena andar sobre ella, pero en seco te destroza los pies ya que su forma irregular es como andar por rocas, y entre las piedras colocadas, con la fuerte lluvia que se llevó la tierra, no había más que huecos, quedando un firme como irregular y rocoso), calzada que lleva hasta un puentecito sobre un afluente del Cávados.

El ruidos de las fuentes, acequias, riachuelos y afluentes se te hace muy ameno el tramo por el que sales del Valle da Mulher Morta, para entrar en el Valle del Cávado, con la vista de las montañas que albergan éste valle.

Los lugares por los que se pasa desde Carvalhal son Campelo, Bouça, Monte Cima, Pontegaos, Porto Carreiro, puente que tras cruzarlo hay una subida algo empinada pero corta, y al final de ella te encuentras con un cruce de Caminos, con la Capilla de la Santa Cruz y un crucero en la carretera que une Viana do Castelo con Braga; se sigue hacia Bracelinhos, para después pasar por debajo de la carretera (junto a la Renault) por un paso inferior al efecto y por fin se entra en Barcelinhos, llegando por una calle en bajada hacia el Ponte sobre el Cávado para entrar en Barcelos.

La entrada en Barcelos por Barcelinhos, nos desveló el porqué de "El gallo Portugués".

Al igual que en Santo Domingo de la Calzada. Pero ésta vez fue el propio S. Tiago (como lo escriben los lusos) quién medio en el milagro.

Fue un peregrino gallego, un trovador (supongo que siguiendo La Ruta de los Trovadores, como también se llama a El Caminho Portugués), el que fue injustamente condenado mientras peregrinaba a Santiago. Así fue colgado del royo de justicia (o picota), de la que aún penden las cadenas, y al lado del cuál, se encontraba anteriormente un crucero con la imagen de Santiago. Así hizo S. Tiago que quedara suspendido en la horca hasta ser comprobada su inocencia por el cantar de un gallo ya cocinado.

De ahí que la imagen del gallo sea en ésta zona de Portugal todo un símbolo.

Decía que pasamos el río Cávado por el Puente Gótico (Ponte Gótica) bajo el cuál a la derecha hay una playa de arena (que utilizamos para descasar y remojar los pies).

Al pasar el puente te encuentras con la "Igreja Matriz" Gótica pero reformada. Vale la pena ver los azulejos del S. XVIII y el órgano; el párroco no nos atendió porque tenía toda la tarde con celebraciones de bodas y no nos selló, lo hicimos en la Oficina de Turismo-Comissao Municipal de Turismo).

Antes de cruzar el Ponte Gótica, en Barcelinhos tienes la Igreja de Ntra Sra. del Ponte que era la iglesia refugio de los peregrinos donde hay una piedras lava pies, construida en 1.328, reformada en el siglo XVIII.

En el Medioevo se bajaba por las escaleras que hay a la izquierda del puente y se procedía a sentarse los peregrinos en las "pias pedras lava-pés", unas piedras desde las que estando sentado a la espera de la barca que cruzaba el Cávado a los peregrinos servía de alivio a los pies (sino lo habían hecho en la Igreja de Nostra Señora da Ponte").

Ya en Barcelos (pasando el río -pues hoy no hay barca sino Ponte Gótica) y tras haber lavado los pies en la playa de la parte opuesta a las escaleras, llegamos a la villa medieval. La verdad es que es un conjunto muy bien cuidado; lo primero que te encuentras es la Iglesia Matriz y el Museo Arqueológico (al aire libre y donde se encuentra el crucero de Santiago que estaba junto al royo donde ajusticiaron al peregrino del milagro del Gallo).

Como Barcelos estaba celebrando la Festa Das Cruzes de Maio, el puente estaba completamente adornado por gallos y luces que por la noche se encendían dando una luminosidad festiva a Ponte Gótica.

El Museo Arqueológico está ubicado sobre el antiguo Palacio de los Condes de Barcelos. El primer Conde fue Don Dinis que fundó la primera villa condal portuguesa, destaca una chimenea en la construcción.

El Museo tiene una mezclilla de todo el Medioevo Portugués. Cruceros, rosetones, trozos de iglesias reconstruidos y de monasterios perdidos; capiteles (uno que me llamó la atención era el dibujo de un pentágono de Satanás), gárgolas, canecillos, etc..

El octavo Conde de Barcelos, Don Alfonso Núñes Pereira, fue el primer Duque que Bragança y al acceder la Casa de Braganza a la realeza, Barcelos fue Vila Regia, con beneficios para la villa.

Al entrar en Barcelos, a la izquierda, se lee desde el puente, un cartel con letras en color verde que pone: TURISMO; ya no está ahí, eso es un Pub, para ir a Turismo tienes que ir por la Rua D. Antonio Barroso, al largo Da Porta Nova, a la Torre da Porte Nova delante del Templo do Senhor da Cruz (S.XVIII cuyo origen fue la milagrosa aparición de una cruz de tierra negra en el Campo da Feria) y bajo la Torre da Ponte Nova está la oficina de Turismo, atendido espléndidamente.

En general todos los portugueses con los que me he encontrado han sido amabilísimos.

Comimos en un restaurante detrás de la Iglesia Matriz. Ojo, no os dé corte pedir media ración, pues son muy exagerados para comer, y pedir media ración no está mal visto. Las ensaladas suelen servirlas aderezadas, y todo va con arroz como complemento. El Bacalao es una delicia y se cocina de mil maneras.

Con los postres si sois golosos, alucinareis. La repostería lusa es estupenda.

Nos indicaron un Hostal en plena Avenida Da Libertade, frente a la Feria (que como consecuencia de la Festa das Cruzes de Maio, y el puente del 25 de abril, estaba instalada, la famosa Feria de Barcelos de productos tradicionales).

Intentamos seguir más adelante en El Camino, pero en Turismo nos dijeron que todo lo que teníamos por delante eran aldeas sin habitaciones para dormir hasta Ponte de Lima, así que decidimos quedarnos en el Hostal que nos indicaron, un sitio limpio, buen precio y bien ubicado, amén de bien atendido por unas encantadoras señoras, a las que tienes que contar tu viaje un poco, pues son conocedoras del camino.

El Hostal se llama ARANTES, y está justo detrás de la Iglesia do S. Bom Jesús da Cruz al lado de la oficina de Turismo.

La Iglesia estaba iluminada por la noche con tiras de lucecitas por todo su perímetro. Una pasadita estar en Barcelos en la Festa das Cruzes de Maio. Callejeamos Barcelos y la famosa Feria hasta el atardecer.

La cena, justo debajo del Hostal Arantes, en el Fargo Cozinhado (El pollo cocinado en referencia al milagro de Santiago), se cena bien y muy buen precio.

Así que antes de dormir me dediqué a curar las ampollas de Mª Cinta (que me enteré que tenía ampollas desde antes de salir de Valencia por el calzado que usaba mientras se preparaba para El Camino) y el mal aspecto de las ampollas reventadas y sin piel, me hizo presagiar lo que le pasaría.

5º.- BARCELOS/PONTE DE LIMA –El oasis de Mª das Dores Trigo-:

A la mañana siguiente salimos de Barcelos, Mª Cinta iba cojeando un apoyando el pie para intentar no hacerse daño.

La salida fue temprano, sólo hay un sitio para desayunar en días fechados/feriados que es una pastelería/panadería con cafetería en la Rua Barjona de Freitas.

Coincidimos con unos peruanos que estaban completamente borrachos increpando a las jóvenes pasteleras y en español (que no comprendían las atemorizadas portuguesas) porque no les vendían güisqui.

Al llegar Mª Cinta y yo ataviados de peregrinos comenzaron a mofarse y no por mi gusto, tuve que utilizar el bordón sobre los tres peruanos que salieron corriendo tras casi descalabrar a uno de ellos, al que intentó tocar mi vieira colgada en mi pecho.

Las portuguesas nos dieron las gracias () y nos convidaron a desayunar.

Salimos sobre las 8,30 h. (española) por la Avenida da Libertade hasta el monumento al bombeiro (bombero) donde se gira a la derecha por la Avenida Dos combatientes da Grande Guerra, para torcer a la altura de la Aveina de Núño Alvares Pereira y tras cruzar (Con cuidado, hay una estatua de un maestro con dos niños en una rotonda) la carretera a Viana Do Castelo por la Avenida Paulo Felisberto, salimos por la carretera Nacional que lleva a Ponte de Lima.

Lucía el sol y el Valle del Neiva nos esperaba. El sol comenzaba a apretar, a unos pocos kilómetros siguiendo las flechas amarilla, se retoman los camino empedrados en dirección a Abade de Neiva.

Mª Cinta sigue cojeando y apoyando mal el pie. Hay una Iglesia románica cuya fundación se debe a Dª Mafalda, esposa de Alfonso Henriques, y una torre a modo de chimenea del reinado de D. Dinis, y un "nicho" en forma de vieira.

Es domingo y todas las pequeñas freguesías con iglesia ponen altavoces con música religiosa que da un aspecto dominical al Valle de Neiva.

La capilla de San Amaro te lleva de nuevo a la carretera, es un seguir continuado entre empedrado y carretera que pasa por Vía Boa, la Capilla del Espíritu Santo que da a un camino de tierra que atraviesa la línea férrea Linha don Minho sin guarda (cuidadito al pasar), se entra en Lijo por el puente sobre la ribera de Pedrinho, capilla de San Sebastiao y la de la Santa Cruz, donde se rememora la aparición de una cruz en 1.843.

Seguimos andando pasando por una zona de barro que pudimos sortear para llegar a un vado de aguas que convergían sin cauce; para vadearlo, subimos por unas piedras y cruzamos el cauce sobre unos zarzales que ofrecían poca resistencia a mi peso, pasando con peligro de caer entre los zarzales a la corriente que llevaba al vado.

Es un camino agreste poco conocido, poco pisado y muy bonito. Vale la pena. Llegamos a Sao Pedro Fins en la freguesía de Tamel, pasando por la Iglesia Parroquial (donde había un mercadillo de cerámica de los países lusófonos) donde se congregaban los feligreses, al entrar, en el crucero de la iglesia de Ntra Sra. Da Portela un bordón y una calabaza. (Estamos en el buen Camino).

Nos saca de nuevo a la carretera donde repostamos y hacemos una parada en una fuente. El pié izquierdo de Mª Cinta cada vez va a peor.

Tras la "paradita y fonda", llegamos a Aborím entre riberos, corredoiras y campos cultivados, para llegar al Ponte das Tabuas sobre el río Neiva, donde los pescadores estaban con sus cañas preparadas. Tras el puente una curva a la izquierda y por la Carretera Nacional entramos en Balugaes encontrando una gasolinera con cafetería a la izquierda de la carretera.

Aquí se cruzan dos caminos. Desde Lijo me dijeron que sale un Camino diferente, por la freguesía de Couto, en donde hay una Iglesia de Santiago, camino que llega a Balugaes por Poiases. En Balugaes se vuelve a dividir el Camino, uno que va a Santiago por Viana do Castelo y el nuestro que nos lleva por Ponte de Lima.

En el centro de la freguesía entramos en la Capilla de Balugaes, y en el jardincito de delante, tuve que hacer una cura de urgencia a Mª Cinta porque llevaba el pié fatal. En la farmacia de Maria Clara Marqués de Sá, en Rua San Bento (San Benito está muy presente en la zona), compramos gasas y sellamos la credencial.

Tras hacer la cura, decidimos comer y como no había restaurante y el bar no tenía cosas para comer, compramos en una casa de ultramarinos pan, chorizo y queso. Compramos tabaco (Ojo el Marlboro está más barato en las máquinas portuguesas que en los estancos españoles).

Tras comer los bocadillos, salimos muy lentamente por el Valle del Neiva; una borrachera para los sentidos: pájaros, colores, flores, aromas, árboles, valles, riachuelos, y allí transcurría El Camino, pasando por Outeiro donde el barro a veces impedía caminar.

Mª Cinta se quedó atrapada en el barro pues entre el dolor del pie y la profundidad de éste (hasta media pierna) hizo que "rompiera" a Mª Cinta. Poco después con los pies completamente embarrados, llegamos a la Freguesía de Facha, que empieza con un santuario, el de Ntra Sra. de Aparecida. Estaba cerrado. El viento comenzaba a soplar. El sol se escondió por unas nubes que amenazaban lluvia, y paramos en ese santuario en el que se dio el milagro de Joao Mudo, que recuperó el habla por intermediación de la Virgen. Aquí hay una peregrinación los 15 de agosto, y hay instalaciones de baños, lavabos, y fuentes para acoger a multitudes de romeros.

Tras tomar resuello Mª Cinta ya cojeando de forma visible, pasamos por una corredera estrecha, por la cuál según la tradición, no puede pasar quién no esté en gracia de Dios. Así lo hicimos y pasamos subiendo al Monte da Carmona donde se ven los vestigios de un poblado de la Edad de Hierro.

Cada vez estaba más nublado, comenzaba a chispear, y El Camino iba transcurriendo entre calceta irregular (muy fastidiada para andar) y carretera nacional. Nos tuvimos que poner las capas de agua.

La lluvia cada vez era más fuerte, pasamos Facha, Portela de Facha y llegando a Seara, con lágrimas en los ojos Mª Cinta se cae y no se puede levantar, no puede apoyar el pie, esta coja. El llanto amargo de la hermana menor me pone un nudo en la garganta. Quiere andar, arrastra el pie, va a la pata coja, pero... decido por los dos, estamos a 5 kilómetros de Ponte de Lima, empieza a caer la tarde y no puede andar. Así saco mi agenda y el teléfono que me facilitó en Ponte de Lima José Antonio de la Riera, llamo al 258941617, a Dª María das Dores Trigo, y se pone su hijo Cesar a quién le explico la situación. El chico sin pensarlo coge el coche y viene a buscarnos.
Llegamos al hotelito de Mª das Dores Trigo, limpio, barato, cómodo y hasta con posibilidad de cocinar, y tanto Cesar como Mª das Dores se deshacen en agasajos y amabilidad. Preparan la habitación (cuando se vaya a dormir, hay que llamar primero para reservar), traen jamón, queso, chorizo, pan portugués –buenísimo-, bollos, mermelada, la famosa miel de Ponte de Lima, membrillo; un festín.

Tras tomar un baño, Cesar (que trabaja en una empresa española) nos acerca al Hospital de Ponte de Lima para que le vieran el pié a Mª Cinta. El médico -que era español- dio su veredicto: Mª Cinta se te ha acabado el Camino.

De nuevo le salió el llanto, la rabia contenida; pero... así es El Camino. Cesar nos llevó de nuevo a su OASIS, y se ofreció para llevarnos al día siguiente a Vigo desde Ponte de Lima.

Desde luego la amabilidad tanto de Cesar como de su madre supera a cualquiera.

Tras cenar unos espaguetis cocinados por el que suscribe en el hotelito de Mª das Dores Trigo, descansamos, y a la mañana siguiente, yo me levanté pronto, salí en dirección a Seara, e hice auto-stop. Un joven me lleva hasta el lugar donde me recogió Cesar el día anterior. Bajo la lluvia con la capa de agua, comienzo a andar hacia Ponte de Lima, de bajada, cruzo la carretera de nuevo (ponte de Lima/Darque), cruzo los lugares de Anta, Da Bouça, Pereira de Peregal y Paços (nombre de freguesía que pudiere ser la forma de escribir mi apellido en Portugês).

Paso un cruceiro fechado en 1.636. Llego al Puente de Ntra Sra. Das Neves y frente a la capilla de Ntra Sra. Das Neves por un Camino de tierra se llega a una iglesia con un techo de metal como una gasolinera. Llego a la capilla de Ntra Sr.a da Guia y desde ahí por una avenida con árboles a ambos lado (Avenida de los Plátanos) entro a Ponte de Lima y por un arco entre la Torre da Cadeia (donde se evidencian los signos canteros en los sillares) y la Casa de la Misericordia paso a Beco da Picota, entro en la taberna Beco y me tomo unos vinhos branco e tinto (vihnos verdes). Paso a la Igreja Matriz, fundada por Joao I en 1.425. Destaca la capela de Ntra. Sra. de Conceiçao y Ntra Sra. Das Dores (como la amable dueña del Hostal). Callejeo por Ponte de Lima que es una ciudad preciosa con influencia inglesa. Es la villa más antigua de Portugal. Sello en la oficina de Turismo de Ponte de Lima. Salgo por una rotonda donde está la imagen de Dª Teresa (madre de reyes), hacia el hotelito de Dª Mº Das Dores Trigo, en dirección a Crasto y el ángel de Mª das Dores había comprado pastas, pasteles y pan para nosotros.

Despierto a Mª Cinta, que está rota psicológicamente al tener que dejar El Camino. Desayunamos, sigue coja.

Al medio día viene Cesar que nos acerca a Vigo. Cuanta amabilidad. Nos despedimos de Mª Das Dores, que nos enseña su imagen de Santiago, bendecida el 25 de Julio en Compostela. Ella cumple los años el día de Santiago. nos cobra 30 € por la habitación con bañera y todas las viandas que había traído. No acepta propina. Le pide si vamos a Santiago que recemos por ella. Ella se acordaba de José Antonio de la Riera "el de las gafas".

Nos acerca Cesar a Vigo, no quiere tomar ni un euro. Nos lleva hasta la estación de Renfe. Allí dejamos el palo de esquí de Juan en el bar de la estación para recoger por José Antonio dela Riera, y cambio los billetes del día 2 de mayo al 28, y con un rápido vamos a Santiago.

La espera iba a ser larga pues el Tren Hotel salía a las 22.30 horas y en Santiago no hay sala de largo recorrido de espera, porque la estación es monumento nacional y no puede ampliarse (nos comentan).

Decidimos subir a ver a Santi. Mª Cinta cojeando sube la Rua del Hórreo hasta el casco antiguo. A la pata coja, y bajo la lluvia y un frío atroz, llegamos a las escaleras de platerías. Mª Cinta rompe a llorar y sube las escaleras de Platerias. Entramos en la catedral y bajamos al Sepulcro. La subida a Santiago estaba cerrada. Vemos la catedral, le voy explicando y el llanto sordo sigue " a moco tendido".

Bajamos hacia la estación de nuevo. Frente al Parlamento Gallego (Sede P.P.) vemos entrar a D. Manuel Fraga arrastrando una pierna y viendo a Mª Cinta que arrastraba la suya nos da por reír.

Esperamos al tren y salimos de vuelta a Valencia vía Madrid.

 

6.- COLOFÓN:

El Camino en Portugal es mucho más intenso y agreste que el Francés. Los sentidos se inundan. Los olores (pinos, leña, resina, eucaliptos, brasas en los hogares, heno, tierra mojada), la vista: los colores (millones de matices de color verde y amarillo; las flores de colores imposibles azul intenso, rojo, amarillo, gualda, violeta, blancos crisantemos, lirios, y en verano debe de ser la explosión de las hortensias. Los paisajes de los valles, los árboles, las iglesias manuelinas, las capillas románicas, las iglesias góticas, los puentes sobre los ríos que bajan con aguas aún limpias y transparentes donde pescan los lugareños) oído ( los sonidos del correr del agua por fuentes, arroyos, vados, acequias, ríos; los sonidos delos pájaros de mil colores, el cuco, el viento sobre los pinos, la lluvia sobre los árboles) los sabores ( el gustazo de probar la feijoada, los platos de bacalao, el frego, el porco, el proscuto, los bifes, las sopas de verduras, de arroces, de legumbres. Los dulces, dulces de manzana, de arroz, con hojaldre, con almendra troceada, con coco, con cremas pasteleras). El tacto (notarse impregnado por la lluvia bajo la capa de agua, tocar los escaques de las iglesias románicas, apoyarte en pinos herederos y continuación de Libredón, motar el viento limpio en la cara, sentir el sol que sale para acariciar la piel que horas antes había sufrido la lluvia, el peso de la mochila en la espalda, sabiéndote autosuficiente con tus medios).

La gente es más que amable, incluso los más toscos de la aldea más pequeña, que ante el saludo de: "Boa tarde" te dirigen un: "Eeeei pa", te acompañan hasta el cruce, hasta la fuente o te abren las puertas de sus casas para que tomes posesión de ellas. En especial tengo que agradecer a Dª Mª das Dores Trigo y a su hijo Cesar muchas cosas, de no ser por ellos... si vais por Ponte de Lima (y os quedáis, llamar antes por teléfono o enviar un e-mail antes de ir) saludarla de mi parte (del abogado español rubio y la chica que cojeaba).

El Camino es más auténtico, a pesar que hay varias posibilidades de ruta, las flechas amarillas están bien colocadas, puedes seguir la GR 11 (Cabo San Vicente-San Petesburgo), y en invierno en determinadas zonas puedes ir por otros recorridos alternativos.

Hasta llegar a Barcélos, para los portugueses, El Camino de Santigo es casi anecdótico, sellar (pedir carimbo) no lo entienden. Lo de peregrinar les parece que andas al revés, vas al Norte y no a Fátima en dirección hacia el Sur. Y además si no es 13 de Mayo ¡¿Que hacen dos personas con vieras al cuello caminando al revés!?.

El Camino puedes ir descubriéndolo, seguir las indicaciones de otros que lo han hecho, pero a veces te parecerán erradas. Por ejemplo la llegada a Vilarinho esperando encontrar lugar donde dormir y tener que seguir hasta San Pedro de Rates es... descubrir El Camino.

Es bastante más "heavy" que el mercantilizado Camino Francés.

La verdad que me ha encantado y no tardaré mucho en colgarme la mochila, dormir en Casa de Mª Das Dores Trigo y hacer Ponte de Lima-Santiago.

Un placer éste Camino, un lujo poder hacerlo.