Esas leyes de protección del patrimonio que permiten por un lado que a una anciana la multen por su desconocimiento de la legislación al cambiar una antigua y deteriorada ventana de madera por una de aluminio, mientras por otro lado son las mismas administraciones y los grandes promotores quienes torean el espíritu de la legislación cometiendo verdaderos desmanes y agresiones contra el patrimonio que representa El Camino de Santiago. Que haya tenido que ser una humilde asociación jacobea, la que en soledad y contra casi todos, plantase cara y consiguiera denunciar y contribuir a detener esa salvajada, es buena muestra del estado de la cuestión.
Número 17-18 Destacado
A la vista de las continuas agresiones que sobre los trazados protegidos del Camino de Santiago se vienen cometiendo en todas las comunidades autónomas y más recientemente en O Pino, uno no puede dejar de preguntarse en que clase de mundo vivimos, que clase de administraciones e instituciones tenemos, o cual es ese espíritu de las leyes.
Publicado en
Revista libredón
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